Un room escape es un juego de aventura en la vida real. Tu grupo entra a una habitación ambientada como otro lugar y otra época, y tiene sesenta minutos para resolver la cadena de acertijos que abre la puerta de salida. No hay pantallas ni mandos: se juega con las manos, los ojos y sobre todo hablando entre ustedes.
Cómo funciona una partida
Llegas quince minutos antes. El game master les cuenta la historia, las reglas y cómo pedir pistas. Entran, empieza el cronómetro y a partir de ahí el cuarto es de ustedes. Cada objeto que encuentran es una pieza: una llave abre un cajón, el cajón tiene un papel, el papel da un código. Cuando la cadena se completa, la puerta cede.
Por qué engancha
Porque el juego premia exactamente lo contrario de lo que premia una pantalla. Gana el grupo que habla, que se reparte el cuarto, que dice en voz alta lo que encontró aunque parezca irrelevante. Los equipos que fallan casi nunca fallan por falta de inteligencia: fallan porque tres personas trabajaron el mismo candado sin darse cuenta.
Qué necesitas para jugar
Nada. Ni experiencia, ni conocimientos de nada en particular, ni condición física. Ropa cómoda y ganas de meterte en la historia. Lo demás lo ponemos nosotros.